Cómo hacer una ofrenda de Día de Muertos
Lectura: 3 min · Actualizado: 2026-08-21
La ofrenda no tiene una regla única: cambia por región y por familia. Pero hay elementos que casi siempre están, y cada uno tiene su razón. Esto es lo básico, para que este año la pongas sin dudar.
Los elementos que rara vez faltan
Si empiezas desde cero, con esto tienes una ofrenda completa. Lo demás es lo que a esa persona le gustaba.
- La fotografía de quien recuerdas, en el lugar más alto del altar.
- Agua, para la sed del camino largo.
- Sal, que purifica y cuida que el cuerpo no se corrompa.
- Velas o veladoras, que son la luz que guía de regreso.
- Copal o incienso, para limpiar el lugar de malos espíritus.
- Flor de cempasúchil, cuyo color y olor marcan el camino hasta la casa.
- Pan de muerto y la comida que más le gustaba en vida.
Los niveles del altar
Lo más común son dos, tres o siete niveles. Con dos se representa el cielo y la tierra; con tres se agrega el purgatorio, y arriba va siempre la fotografía. El de siete niveles es el más tradicional y representa los pasos que el alma recorre para descansar. Ninguno es obligatorio: en muchas casas la ofrenda es una mesa con un mantel y basta.
Cuándo se pone y cuándo se levanta
La ofrenda se monta el 31 de octubre o el 1 de noviembre. El 1 se recibe a los niños difuntos y el 2 a los adultos. Se levanta después del 2 de noviembre, y en muchas familias lo que estaba en el altar se comparte y se come entre todos, porque se dice que los difuntos ya tomaron su esencia.
Si este año estás lejos
Muchas familias tienen a alguien en el norte o en otra ciudad, y esa persona no puede poner flores en el panteón. Lo que sí puede: montar una ofrenda pequeña donde vive, encender su veladora a la misma hora que la familia y mandar la foto para que la pongan en el altar de la casa. Compartir la foto de la ofrenda por WhatsApp se ha vuelto parte de la tradición, no algo aparte de ella.
Un lugar donde el recuerdo queda todo el año
La ofrenda se levanta el 3 de noviembre. Un memorial en línea no: ahí quedan la fotografía, la historia y los mensajes que dejó cada quien, y el 2 de noviembre del año que viene está donde lo dejaron. Para la familia repartida entre países es además el único altar al que todos alcanzan a llegar.
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